INTRODUCCIÓN
Este
taller de lectura titulado Creacrónica busca
desarrollar competencias de escritura en jóvenes que se encuentran entre los once
y quince años. Creacrónica surge como una propuesta de trabajo del curso Taller de
didáctica de lengua materna II, dirigido por el profesor Wilson Gómez, con el
fin de aplicar los planteamientos de autores como Walter J. Ong y Daniel
Cassany, para reflexionar acerca de la práctica docente y de las didácticas que
pueden emplearse en la enseñanza para mejorar el aprendizaje de los estudiantes.
Los
integrantes del taller son: Yady Paola Espejo Velásquez, de once años; Silvia
Juliana Sandoval Quiñones, de doce años; Cristopher Janncarlo Arenas Prada, de
doce años; María Paula Corzo Matilla, de catorce años; María Fernanda Sandoval
Quiñones y María Daniela Mantilla Beltrán, de quince años. Estos jóvenes, que
se encuentran en diferentes niveles de la educación secundaria, permiten,
durante el desarrollo del taller, evidenciar el proceso de escritura que se
debería aplicar en la formación de individuos competentes en el campo de la
escritura.
OBJETIVOS
Objetivo general:
- Lograr que los estudiantes escriban un texto final que cumpla con las características de la crónica.
Objetivos específicos:
- Conocer una nueva forma de escritura vigente en los medios de comunicación: la crónica.
- Comprender y aplicar el proceso de escritura: Planificación, textualización y revisión.
- Estimular en los estudiantes la escritura creativa.
- Fortalecer en los estudiantes las competencias: gramatical, textual, poética y semántica.
PLANTEAMIENTO
DEL PROBLEMA
El proceso de lectura y de producción escrita son dos
ámbitos de la enseñanza que trabajados conjuntamente, con métodos didácticos
pertinentes a la situación comunicativa planteada en el aula, desarrollan en
los estudiantes una experiencia de aprendizaje significativa. Aunque lo
anterior es una situación ideal, dista de la realidad que se vive en las
instituciones educativas en Colombia. Esto se evidencia en los estudiantes que,
al ingresar a la educación superior, se enfrentan a la elaboración de trabajos
escritos, que requieren la aplicación de estrategias de redacción, y a las
dificultades para plasmar y organizar sus ideas de manera comprensible. Esta
situación se ve representada en los seis jóvenes que integra el taller Creacrónica, quienes en un principio
presentaron dicha problemática, debido a que en la escuela no se trabaja de
forma adecuada el proceso de escritura.
A partir de lo anterior, se cuestiona la orientación dada
a la enseñanza de la escritura en las instituciones educativas, pues los
jóvenes presentan las siguientes falencias: No caracterizan los personajes, no
hacen descripciones, tienen problemas para organizar las ideas y, por ende,
para estructurar el texto en párrafos, a esto se le suman los problemas de
coherencia y cohesión. Esta situación obliga a analizar el quehacer docente: Cómo
enseñar a escribir, qué se escribe en las aulas, cómo evaluar el proceso de
escritura y bajo qué criterios. Estas son preguntas que surgen alrededor de la
problemática en la escritura que, desde este taller, se pretende reflexionar
con el fin de reorientar los métodos de enseñanza de la producción escrita.
Al tener en cuenta esta situación en la que se encuentra
la enseñanza de la escritura, y, por ende, para mejorar sus resultados, es
importante hacer énfasis en la relación de la lectura con la escritura, puesto
que la lectura permite descubrir otras visiones del mundo y enriquecer los
conocimientos del estudiante para escribir un texto. Además, el hecho de que el
docente sacrifique el contenido para privilegiar la forma y la estructura del
texto, produce que muchos estudiantes sientan miedo y rechazo hacia la
escritura. Por esta razón, la evaluación del proceso de escritura aplicado en el aula de clase debe dar más importancia al contenido que a
los problemas de ortografía y gramática. Estas reorientaciones de la enseñanza son
las que se pretenden aplicar en este taller, con el fin de buscar un mejor
aprendizaje del proceso de escritura.
MARCO TEÓRICO DE LA CRÓNICA:
“El
reportaje es una fotografía de la realidad,
Mientras
la crónica, una pintura”
Orlando
Gamboa
¿Qué
es la crónica?
Para
poder definir la crónica es necesario hacer un paralelo entre esta y el
reportaje, ya que como lo asegura Daniel Samper Pizano[1],
las diferencias entre uno y otro género cada vez son más estrechas. El
reportaje es una creación inmediata que busca trasmitir información objetiva
sobre un hecho concreto. Mientras que, según Martín Vivaldi, la crónica se
define como “una información interpretativa y valorativa de hechos noticiosos”[2].
De igual manera, el periodista Samper Pizano, concibe la crónica como una narración
subjetiva basada en un acontecimiento real, que deja de ser un género de
cifras, horas y fechas para emitir recuerdos y perspectivas propias. Lo
anterior puede evidenciarse en los siguientes ejemplos:
Texto 1
A la 1:05 de la tarde del 9 de abril de
1948, Jorge Eliécer Gaitán, a quien se consideraba como el más firme candidato
a la presidencia de Colombia por el partido Liberal, recibió tres impactos de
bala que, posteriormente, le causarían la muerte. La Avenida Jiménez con
carrera séptima, a unos pasos de la Iglesia San Francisco, fue testigo del
inicio de uno de los hechos más recordados en la ciudad desde su fundación: El
Bogotazo.[3]
Texto
2
Tres disparos de revólver sobre el
cuerpo del jefe del Partido Liberal colombiano Jorge Eliecer Gaitán, hechos por
Juan Roa Sierra a la una y cuarto de la tarde del viernes 9 de abril, los
cuales produjeron la muerte del líder político a las dos menos cinco minutos de
esa misma tarde, desencadenaron en todo el territorio de la República un
movimiento de carácter revolucionario que no pudo ser dominado de manera
concreta y absoluta sino siete días después, el viernes 16 de abril, primero
del retorno al principio de la normalidad constitucional. En el curso de
cuatros horas, de la una y media a las cinco y media de la tarde, se había
apoderado el más dramático trance de la normalidad al caos que haya conocido la
historia política de la nación.[4]
En
el Texto 1, la manera en que el reportero narra los disparos es muy objetiva y
fría, tanto que no hace referencia al arma que fulminó la vida del líder
político sino que generaliza el momento con la frase “recibió tres impactos”,
muy característica del hecho noticioso y del eufemismo de este. Por otro lado,
en el texto 2 se narra y se trata de recrear el momento: iniciar con “tres
disparos de revólver sobre el cuerpo del jefe del Partido Liberal colombiano
Jorge Eliecer Gaitán”, capta la atención del lector al introducirlo de
inmediato en la historia y le da un tono de crónica roja al referirse, con la
palabra “disparo”, al arma, al ruido ensordecedor y a la chispa que produce el gatillo
accionado. En la crónica se destaca más el ambiente para involucrar al lector,
lo que no hace el reportaje porque no necesita recrear el contexto.
A
partir de lo anterior, se puede decir que la crónica se diferencia del
reportaje por ser más subjetiva y permitir la participación del enunciador. En
ambos casos se maneja información de hechos concretos, de este modo el cronista
o reportero adquiere un compromiso con el lector, aunque no se evidencia de la
misma forma: en el reportaje se debe guardar exactitud y precisión en los datos
que se trasmiten, mientras que en la crónica, aunque sí se debe tener fidelidad
con la información, esta no debe ser tan rígida, debido a que se puede componer
la realidad[5].
Al respecto, Carlos Monsiváis define la crónica como la “reconstrucción
literaria de sucesos o figuras, género donde el empeño formal domina sobre las
urgencias informativas”[6]. Con
referencia a esto, asegura Daniel Samper Pizano[7],
que existen aportes de la literatura hacia la crónica, los cuales consisten en:
la búsqueda de realidades simbólicas, la creación de personajes, la presencia
de sensaciones, la identificación de un estilo pertinente y la subjetividad. Estos
elementos hacen de la crónica un texto más accesible, que a partir de la
ambientación y de la recreación de sucesos reales pretende “comprometer al
lector con el texto, para hacerlo partícipe de una experiencia”[8].
Por esta razón, como asevera Gabriel García Márquez, “una crónica es un cuento
que es verdad”[9].
Por
otra parte, la crónica permite escribir sobre una gama más amplia de temas,
pues no se restringe, como sí lo hace la noticia, a la redacción de hechos
extraordinarios o de violencia, sino que pretende buscar en hechos cotidianos
“realidades simbólicas”[10],
para mostrar nuevas historias que trasciendan, que rompan esquemas y que
muestren otras realidades significativas. Pues, como lo asegura Daniel Samper, el
cronista no debe enfocarse únicamente en “lo raro, lo anómalo, lo insólito”[11],
sino encontrar lo revelador en los pequeños detalles que pasan desapercibidos,
pero que abren las posibilidades de mostrar otras realidades de una sociedad.
Historia de la crónica
Para abordar una perspectiva histórica de la crónica en
Colombia es necesario comprender algunos aspectos evolutivos de este tipo de
texto narrativo. Desde los hombres primitivos se vislumbra unos fines
comunicativos, la idea de transmitir información a otros hombres sobre los
hechos sucedidos hace que, como lo plantea Daniel Samper[12],
recordar los acontecimientos haga parte de su vida social, es decir, que surja
la crónica.
Como
lo asegura el cronista colombiano Samper[13],
la civilización que produjo los primeros textos designados como crónicas fueron
los pueblos sumerios hacia el año 3000 y el 2000 a. C. La historia que se narra
en sus textos corresponde a la época que pone fin a esta civilización. De allí
surge también, como expone el mismo autor, el primer cronista, en el año 2400
a. C.
Además
de lo anterior, en todo el mundo antiguo, como lo muestra Daniel Samper[14], se
estaban escribiendo textos con el fin de narrar las historias de los pueblos: en
el antiguo testamento se encuentran dos libros que aluden a las crónicas Libros de las crónicas o Paralipómenos. En
Grecia se guardaban, durante el siglo III a.C, las historias de los más
destacados reyes de Atenas en Marmor
Parium, título otorgado por el hecho de estar escrito en mármol. Por otra lado, en China, del siglo XVIII al siglo III a. C.,
se escribió la historia primitiva a partir de las crónicas. En el pueblo
eslavo, al igual que en los pueblos nombrados anteriormente, su historia se
guarda gracias a las crónicas. Y de la misma manera ocurrió en el medioevo y en
la “América Indígena”[15],
por lo tanto se puede concluir en este punto que la crónica fue útil, no solo
durante años, sino durante siglos para dejar una evidencia de la historia de
los pueblos. Es decir que en sus inicios, la crónica cumplía un papel netamente
informativo, visión que fue transformada
como se explicará a continuación.
El
libro titulado Las nuevas crónicas de Indias es una muestra de la crónica escrita
durante el periodo colonial, y más importante aún, de la evolución de este
texto historiográfico, que, en muchas regiones del país “representa la única
fuente de informaciones para el estudio de sus pobladores autóctonos”[16].
Basta recordar que los cronistas de indias eran extranjeros o criollos en estas
tierras, situados en el siglo XVI que sufrieron el choque de su entorno con el
de América Latina, con la naturaleza, con las costumbres y con la organización
social, así como con la religión. Las primeras crónicas de esta época fueron publicadas hasta 1571. Estas tuvieron
un gran auge en dicha época debido a que “al establecer [España] una barrera a
novelas y libros de caballerías, la crónica se convirtió en la gran literatura”[17].
Esta prohibición a la entrada de obras de ficción en América intensificó la
lectura de la crónica.
Fabio
Zambrano hace una distinción de la crónica en cuanto a su diferencia con otros
tipos de textos históricos como “las visitas, los expedientes, los testamentos
o los documentos de origen eclesiástico”[18].
Dice Zambrano que la crónica se caracteriza por una “ausencia de neutralidad en
el relato, en razón de sus características como discurso organizado de los
hechos vividos por el cronista”[19].
Desde sus inicios, la crónica en el Nuevo Reino se caracterizó por implicar
directamente al cronista y por la explicitación de un punto de vista. Esto es
evidente desde las primeras crónicas escritas en verso, como se muestra en la
siguiente crónica escrita en elegía por Juan de Castellanos[20]:
Podríame vender yo por testigo
Sin gozar lo mejor de la mañana.
En el poso de Origua ó de Rodrigo,
Y el buen Pedro de Ursúa con cuartana,
Tomándole los pasos que ya digo
Gran ímpetu de gente comarcana,
Sobre paz y con fiebre fatigado,
Descalzo del un pié y otro calzado.
Otra
importante característica que señala Zambrano es el hecho de que las
aseveraciones y los juicios del cronista “expresan el espíritu de su tiempo”[21].
También esclarece que las primeras crónicas fueron de un marcado matiz
religioso, con fines evangelizadores y moralizantes, situación que se propició,
como lo hace notar Daniel Samper[22],
por el auge de cronistas católicos en los siglos XVII Y XVIII en la Nueva
Granada, como: Fray Bartolomé de las Casas, el obispo Fernández de Piedrahíta,
el jesuita Manuel Rodríguez, el padre Pedro Tobar Buendía y el visitador de
curatos Basilio Vicente Oviedo.
Fue
hasta la primera mitad del siglo XVII, con Juan Rodríguez Freire, el primer
cronista moderno del país, que la crónica
cambio su naturaleza religiosa y su perfil épico por una narración con fines
historiadores. Daniel Samper dice al respecto: que “Con Rodríguez Freire
aparece por primera vez el cronista que se propone cumplir un papel de
historiador. No quiere convertir almas ni formar súbditos, sino contar la
historia o, mejor aún, contar historias”[23], es
decir, que hubo un cambio en el manejo del tema en la crónica, que permitió
dejar de lado los fines evangelizadores anteriormente mencionados.
Su
libro “El carnero” es considerado el padre de la crónica moderna colombiana y
el primer intento de crónica roja periodística, es decir, aquella que con un
lenguaje natural relata experiencias humanas que trasgreden las leyes. Freire
se interesó por hablar de personajes comunes, de la intimidad de las personas y
de los acontecimientos ocurridos a su comunidad estableciendo el “cronicón de
villa”. Sus narraciones, aunque sencillas, tienen un sentido crítico haciendo
uso del humor y la ironía, así como de recursos propios del periodismo, tales
como los diálogos entre personajes, la creación de expectativas, la retención
intencional de datos, el detallismo y el suspenso, elementos de su crónica que
Daniel Samper[24]
hace notar en su texto La crónica en la
historia de Colombia.
Por otra
parte, como lo anota Darío Jaramillo Agudelo[25],
durante la segunda mitad del siglo XX nacen los clásicos modernos de la
crónica, como Daniel Samper Pizano, Alfredo Molano Bravo, García Márquez, Tomás
Eloy Martínez, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, entre otros, que se han
convertido en padres y representantes del periodismo narrativo. Estos grandes
escritores latinoamericanos, como lo asegura el mismo autor[26],
ostentan un gran número de excelentes crónicas gracias al espacio que ofrecen
revistas como SoHo, El malpensante, Gatopardo, Etiqueta negra, entre otras, que
se preocupan por reunir sus trabajos. “Esto significa que ya este Parnaso tiene
una identidad propia y un propio santoral”[27],
que la crónica cuenta con un espacio y un mercado propio, por medio del cual
puede mostrar la realidad de la sociedad y sus puntos de vista acerca de las
diferentes temáticas que enfrentan.
Una
vez establecido este bosquejo de la historia de la crónica se evidencia que
este género narrativo, aunque tiene una tradición desde la antigüedad, retoma
fuerza y empieza a caracterizarse como un género independiente hasta mediados
del siglo XX. A partir de esta época la crónica se convierte en un texto no
solo periodístico y noticioso con fines informativos, sino en un texto que busca
recrear la realidad por medio de un lenguaje literario que la enriquece a través de la caracterización de los
personajes y de la ambientación de los espacio.
INDICADORES DE LOGRO
El estudiante:
- Escribe un texto final a partir del proceso de escritura: planificación, textualización y revisión.
- Escribe un borrador donde estructura sus ideas acerca de la temática a tratar.
- Reescribe su texto a partir de las correcciones de forma y contenido.
- Redacta un texto final que cumple con las características de la crónica.
- Redacta sus textos con autonomía e interés.
PROGRAMA
DE ACTIVIDADES
METODOLOGÍA
FECHA
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ACTIVIDAD
|
DESCRIPCIÓN
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6 de junio
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Creación del blog
|
Los estudiantes tuvieron
su primer ejercicio de escritura en el taller: ingresaron al Blog un escrito
corto sobre sus datos personales, sus gustos y sus disgustos, también se
subió una fotografía de cada uno de ellos.
|
Semana del 11 al 15 de
junio
|
Autobiografía
|
El segundo ejercicio de
escritura que realizaron los estudiantes fue la redacción de su autobiografía
con el fin de hacer un diagnóstico de su producción escrita, además, este
ejercicio sirvió como motivación a recordar y a escribir.
|
Semana del 9 al 14 de
julio
|
Escritura de la primera
crónica
|
En esta primera crónica no
se dieron pautas concretas acerca de la escritura de la crónica, (coma,) pues
se quería ver qué entendía los estudiantes por crónica. No se les dio ningún
ejemplo de crónica.
|
21 de julio
|
Encuentro integración
|
Este encuentro se hizo con
el propósito de que los estudiantes se conocieran y compartieran las crónicas
que habían escrito. Leyeron su respectivo texto, luego se les leyó la crónica
titulada Un día con los muertos, escrita
por el maestro Wilson Gómez. A partir de esta lectura se explicaron las
generalidades y características de la crónica para que ellos tuvieran una
mejor idea en su próximo escrito. Finalmente, y como ejercicio de
integración, realizamos una cartelera con el nombre del grupo y se repartió
un refrigerio.
|
23 de julio
|
Criterio de corrección de
la primera crónica
|
El grupo de trabajo
definió, según el libro de Daniel Cassani, Reparar la Escritura, las marcas de corrección y el significado
de cada una para la primera corrección.
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23 de julio
|
Corrección de la primera
crónica
|
La corrección de esta
primera crónica permitió identificar las dificultades de los estudiantes en
el proceso de escritura. La corrección se hizo uno a uno, tutor con
estudiante, y se remarcaron las destrezas y las falencias.
|
30 de julio
|
Criterios de trabajo
(Rejilla de evaluación)
|
El grupo de trabajo se
reunió para establecer los ítems de la rejilla de evaluación con el fin
de tener una guía para dar un juicio
valorativo al trabajo de cada estudiante. Además, se definió el tema de la
segunda crónica que fue: “Mi primera vez (en algo)” ya que este permite una
libre elección del hecho a contar, solo con la condición de que sea su
primera vez. Finalmente se definieron las crónicas que serían
leídas antes de iniciar el segundo ejercicio de escritura:
Debido a los diferentes
horarios de disponibilidad de los jóvenes, fue imposible reunirlos a todos,
por esta razón, se dividieron en dos grupos, uno de dos y otro de cuatro. De
esta forma se trabajó la escritura de la segunda crónica.
|
Semana del 6 al 11 de
agosto
|
Escritura de la crónica:
“La primera vez que…”
|
La actividad se inició con
la lectura de las crónicas establecidas, luego se socializó la rejilla de
evaluación junto con los estudiantes y
se hizo énfasis en el proceso de escritura que incluye: Planeación,
Textualización y Revisión.
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18 de agosto
|
Corrección de la crónica:
“La primera vez que…”
|
Una vez terminado el
borrador se hizo revisión del mismo, utilizando las marcas de corrección
establecidas. Además, se enfatizó en la forma y la estructura del texto.
|
Semana del 20 al 25 de
agosto
|
Reescritura de la crónica:
“La primera vez que…”
|
Se revisaron, de manera
individual, las correcciones de cada texto, y a partir de las explicaciones
correspondientes los jóvenes iniciaron la reelaboración del trabajo escrito.
|
27 de agosto
|
Corrección del segundo
borrador de la crónica: “La primera vez que…”
|
Esta segunda corrección se
enfocó en el contenido, con el fin de que los jóvenes enriquecieran su texto
con más información, valoraciones, descripciones, etc., para fortalecer la
competencia poética.
|
Semana del 27 de agosto al
1 de septiembre.
|
Texto final de la crónica:
“La primera vez que…”
|
A partir de las
correcciones de contenido los estudiantes elaboraron el texto final de su
crónica. De esta manera se culminó el proceso de planificación,
textualización y revisión.
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REJILLA DE EVALUACIÓN
|
CRITERIOS
|
AVANZADO
|
SATISFACTORIO
|
BÁSICO
|
INSUFICIENTE
|
PERTINENCIA DEL TEXTO
|
La crónica presenta
una introducción atractiva para el
lector en la que enuncia un suceso real narrado cronológicamente, es decir,
en el orden lineal del tiempo. Los hechos relatados se fundamentan con el
buen uso de la información. La crónica contiene valoraciones que son
interesantes y coherentes. Describe con detalle la ambientación y los
personajes y, al final, logra sintetizar el hecho.
|
Presenta una
introducción atractiva para el lector
en la que enuncia un suceso real narrado cronológicamente, es decir, en el
orden lineal del tiempo. Los hechos
relatados se fundamentan con el buen uso de la información. Las valoraciones
son interesantes y coherentes, sin embargo, falta detallar más la
ambientación y los personajes. Al final, logra dar síntesis al hecho.
|
Presenta una
introducción muy superficial sobre el suceso. Los hechos tienen un orden
cronológico. No hace un buen uso de la información. Faltan aportes personales
del cronista para darle al escrito un carácter más original. Detalla muy levemente el ambiente y los
personajes y, al final, falta sintetizar el hecho.
|
No presenta una
introducción sobre el suceso. Los hechos no tienen un orden cronológico y
falta información. La crónica carece de detalles sobre el ambiente y los
personajes, Al final no hay síntesis sobre el hecho.
|
ESTRUCTURA
|
Inicia la crónica
con un título acorde al contenido. Escribe una introducción del tema que
informa al lector sus generalidades. Así mismo, en los siguientes párrafos
desarrolla el tema y, al final, logra concluir el hecho.
Los diálogos, si
los hay, son comprensibles, concisos y de acuerdo a la temática.
|
Inicia la crónica
con un título acorde al contenido. La introducción maneja información
adecuada para situar al lector. Así mismo, en los siguientes párrafos
desarrolla el tema, pero no logra concluir con la síntesis del hecho.
Los diálogos, si
los hay, son superficiales y aislados.
|
Inicia la crónica
con un título acorde al contenido. Hay una introducción muy superficial, que
no logra informar al lector sobre sus generalidades. En los siguientes
párrafos no hay un desarrollo completo del tema. Al final no logra concluirr
el hecho.
Los diálogos, si
los hay, son superficiales y aislados.
|
El título no tiene
relación con la temática tratada. La introducción es escueta y carece de
coherencia, así como de información esencial para situar al lector. No
desarrolla el tema y el texto no presenta conclusión.
|
GRAMÁTICA Y ORTOGRAFÍA
|
La estructura
oracional cumple con un orden sintáctico que da coherencia y cohesión a las
ideas. Además, utiliza las normas ortográficas y de puntuación de manera
adecuada.
|
La estructura
oracional cumple con un orden sintáctico que da coherencia y cohesión a las
ideas. Además, aunque utiliza las normas ortográficas, el texto presenta
problemas de puntuación.
|
La estructura
oracional cumple con un orden sintáctico que da coherencia y cohesión a las
ideas, pero no utiliza las normas
ortográficas y el texto presenta problemas de puntuación.
|
El texto carece de
coherencia y cohesión ya que la estructura oracional carece de un orden
sintáctico. Además, no utiliza las normas de ortografía y puntuación.
|
COHERENCIA
Y COHERIÓN
|
EL texto presenta
coherencia y cohesión, es decir, que los enunciados hacen referencia a un
mismo tema y se relacionan entre sí a partir del léxico y la gramática. Por lo tanto hace buen uso de los
conectores y se identifica la intención discursiva que corresponde a la
crónica.
|
EL texto presenta
coherencia pero escasa cohesión. Es decir, que los enunciados hacen
referencia a un mismo tema, pero alguno no se relacionan entre sí. Por lo
tanto, no hace buen uso de los conectores aunque se identifica la intención discursiva que
corresponde a la crónica.
|
El texto presenta
poca coherencia y cohesión. Es decir, que los enunciados no siempre
corresponden al mismo tema y algunos no se relacionan entre sí. Por lo tanto,
no hace buen uso de los conectores ni se identifica claramente la intención
discursiva que corresponde a la crónica.
|
El texto no tiene
coherencia ni cohesión.
|
MANEJO
DEL LENGUAJE
|
El estudiante hace
uso del léxico pertinente según las exigencias del contexto y de la temática.
El significado de los vocablos utilizados en las descripciones es adecuado y
expresa lo que el estudiante desea transmitir. Hace uso de la primera y la
tercera persona del singular. Por último, el lenguaje es fluido, lo que
permite que la producción discursiva siga el hilo temático.
|
El estudiante hace
uso del léxico pertinente según las exigencias del contexto y de la temática.
La producción discursiva sige el hilo temático y hace uso de la primera y la
tercera persona del singular. Sin embargo, tiene dificultades para encontrar
los términos precisos que nombran y caracterizan los objetos.
|
El estudiante no
cuenta con el vocabulario suficiente para lograr un texto fluido y claro, cae
en la repetición y acumulación de términos.
Aunque hay descripciones, estas son muy superficiales e imprecisas.
|
El léxico utilizado
por el estudiante no es preciso, por esta razón la producción discursiva no
sigue el hilo temático. Tampoco hace descripciones que enriquezcan su texto.
|
CREATIVIDAD
|
La crónica presenta
detalles y descripciones de una realidad recreada a partir de un lenguaje
poético. Además, el texto es atractivo al lector por su originalidad y
estilo.
|
Aunque el
estudiante presenta la crónica con detalles y descripciones de una realidad
recreada a partir de un lenguaje poético, el texto carece de originalidad y
estilo.
|
El estudiante
presenta una crónica con escasos detalles y pocas descripciones. Además el
texto no muestra originalidad ni un estilo definido.
|
EL estudiante
presenta un texto sin detalles ni descripciones. Además el texto carece de
originalidad y estilo.
|
CONCLUSIONES
Terminado
el taller de escritura se puede concluir que:
- Las didácticas en la enseñanza hacen que los estudiantes se integren y sientan el gusto por la lectura y la escritura, ya sea de crónicas o de otro tipo de textos.
- La aplicación del proceso de escritura: planificación, textualización y revisión permite mejorar la producción textual de los estudiantes, tanto así que ellos mismos llegan a identificar sus errores, para reelaborar sus textos.
- La crónica, por su enfoque narrativo, le permite al alumno desarrollar destrezas metacognitivas dado el carácter personal del escrito. La mezcla de ideas propias con la información externa de un hecho particular implica un proceso mental reflexivo que involucra la personalidad psíquica del autor, ésta es, en últimas, la que define el estilo y la creatividad que caracteriza este tipo de texto.
- La crónica permite explorar los gustos e inclinaciones literarias del alumno, ya que en el proceso de escritura recurre a temas que llaman su atención o que hacen parte de su vida. Esta posibilidad no solo aumenta su gusto por la escritura, sino que le permite un autoconocimiento sobre las habilidades que podría potenciar a lo largo de su vida.
- El proceso de escritura debe enriquecerse con lectura, debido a que esta actividad aumenta las perspectivas del estudiante y enriquece sus conocimientos.
- Los estudiantes de secundaria están muy apartados de la lectura y de la escritura, debido a que se les dificulta hacer una descripción o caracterizar un personaje para ambientar el texto.
BIBLIOGRAFÍA
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Latinoamericana actual”. Disponible en: http://www.alfaguara.com/uploads/ficheros/libro/primeras-paginas/201201/primeras-paginas-antologi-cronica-latinoamericana-actual_1.pdf.
Consultado: 23 de agosto de 2012.
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1529 – 1948”. Bogotá, Aguilar, 2007.
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TÉLLEZ, Hernando. El 9 de abril de 1948. La noche quedó atrás.
En: SAMPER PIZANO, Daniel. “Antología de grandes crónicas
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ZAMBRANO,
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9 de abril: El
Bogotazo. Disponible en: http://www.colombiaaprende.edu.co/html/home/1592/article-122701.html,
consultado: 4 de junio de 2012.
[1] SAMPER PIZANO, Daniel. Prólogo.
En: “Antología de grandes crónicas colombianas”. Tomo II, 1949 –
2007”. Bogotá, Aguilar, 2007. Pág.: 18
[2] SALCEDO RAMOS, Alberto. La
crónica: el rostro humano de la noticia. Pág.: 1. Disponible en: http://bicentenario.fnpi.org/meteriales/la_cronica_el_rostro_humano_de_la_noticia.pdf.
Consultado: 15 de julio de 2012
[3] 9 de abril: El Bogotazo. Disponible en: http://www.colombiaaprende.edu.co/html/home/1592/article-122701.html,
consultado: 4 de junio de 2012.
[4] TÉLLEZ, Hernando. El 9 de
abril de 1948. La noche quedó atrás. En: SAMPER PIZANO, Daniel. “Antología
de grandes crónicas colombianas. Tomo I, 1529 – 1948”. Bogotá, Aguilar, 2007.
Pág.: 410.
[5] SALCEDO RAMOS, Alberto. Op. Cit.
[6] JARAMILLO AGUDELO, Darío. Collage sobre la crónica latinoamericana del
siglo veintiuno. En: “Antología de crónica Latinoamericana actual”. Pág.:
12. Disponible en: http://www.alfaguara.com/uploads/ficheros/libro/primeras-paginas/201201/primeras-paginas-antologi-cronica-latinoamericana-actual_1.pdf.
Consultado: 23 de agosto de 2012.
[8] Ibíd. Pág.: 40.
[9] JARAMILLO AGUDELO, Darío. Op. Cit. Pág.: 16
[10] SIMS, Norman. Los periodistas
literarios, o el arte del reportaje personal. Citado por SAMPER PIZANO, Daniel. Tomo II.
Op. cit. Pág.: 41
[12] SAMPER PIZANO, Daniel. La
crónica en la historia de Colombia. En: “Antología de grandes
crónicas colombianas”. Tomo I, 1529 – 1948”.
Bogotá, Aguilar, 2007. Pág.: 15
[16] ZAMBRANO, Fabio. Prólogo. En: “Nuevas crónicas de
Indias”. Bogotá, Imprenta Nacional de Colombia, 1997. Pág.: VII.
[20] DE CASTELLANOS, Juan. Elegías de Varones Ilustres de Indias. Citado
en ZAMBRANO, Fabio. Op. Cit. Pág.: 2.
[25] JARAMILLO AGUDELO, Darío. Op. cit. Pág.: 13
[26] Ibíd. Pág.: 14
[27] Ibíd. Pág.: 14