viernes, 31 de agosto de 2012

PARTE TEÓRICA



INTRODUCCIÓN

Este taller de lectura titulado Creacrónica busca desarrollar competencias de escritura en jóvenes que se encuentran entre los once y quince años.  Creacrónica surge como una propuesta de trabajo del curso Taller de didáctica de lengua materna II, dirigido por el profesor Wilson Gómez, con el fin de aplicar los planteamientos de autores como Walter J. Ong y Daniel Cassany, para reflexionar acerca de la práctica docente y de las didácticas que pueden emplearse en la enseñanza para mejorar el aprendizaje de los estudiantes.

Los integrantes del taller son: Yady Paola Espejo Velásquez, de once años; Silvia Juliana Sandoval Quiñones, de doce años; Cristopher Janncarlo Arenas Prada, de doce años; María Paula Corzo Matilla, de catorce años; María Fernanda Sandoval Quiñones y María Daniela Mantilla Beltrán, de quince años. Estos jóvenes, que se encuentran en diferentes niveles de la educación secundaria, permiten, durante el desarrollo del taller, evidenciar el proceso de escritura que se debería aplicar en la formación de individuos competentes en el campo de la escritura.




 OBJETIVOS


Objetivo general:

  • Lograr que los estudiantes escriban un texto final que cumpla con las características de la crónica.

Objetivos específicos:

  • Conocer una nueva forma de escritura vigente en los medios de comunicación: la crónica.
  • Comprender y aplicar el proceso de escritura: Planificación, textualización y revisión.
  •  Estimular en los estudiantes la escritura creativa.
  • Fortalecer en los estudiantes las competencias: gramatical, textual, poética y semántica.
  

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA


El proceso de lectura y de producción escrita son dos ámbitos de la enseñanza que trabajados conjuntamente, con métodos didácticos pertinentes a la situación comunicativa planteada en el aula, desarrollan en los estudiantes una experiencia de aprendizaje significativa. Aunque lo anterior es una situación ideal, dista de la realidad que se vive en las instituciones educativas en Colombia. Esto se evidencia en los estudiantes que, al ingresar a la educación superior, se enfrentan a la elaboración de trabajos escritos, que requieren la aplicación de estrategias de redacción, y a las dificultades para plasmar y organizar sus ideas de manera comprensible. Esta situación se ve representada en los seis jóvenes que integra el taller Creacrónica, quienes en un principio presentaron dicha problemática, debido a que en la escuela no se trabaja de forma adecuada el proceso de escritura.

A partir de lo anterior, se cuestiona la orientación dada a la enseñanza de la escritura en las instituciones educativas, pues los jóvenes presentan las siguientes falencias: No caracterizan los personajes, no hacen descripciones, tienen problemas para organizar las ideas y, por ende, para estructurar el texto en párrafos, a esto se le suman los problemas de coherencia y cohesión. Esta situación obliga a analizar el quehacer docente: Cómo enseñar a escribir, qué se escribe en las aulas, cómo evaluar el proceso de escritura y bajo qué criterios. Estas son preguntas que surgen alrededor de la problemática en la escritura que, desde este taller, se pretende reflexionar con el fin de reorientar los métodos de enseñanza de la producción escrita.

Al tener en cuenta esta situación en la que se encuentra la enseñanza de la escritura, y, por ende, para mejorar sus resultados, es importante hacer énfasis en la relación de la lectura con la escritura, puesto que la lectura permite descubrir otras visiones del mundo y enriquecer los conocimientos del estudiante para escribir un texto. Además, el hecho de que el docente sacrifique el contenido para privilegiar la forma y la estructura del texto, produce que muchos estudiantes sientan miedo y rechazo hacia la escritura. Por esta razón, la evaluación del proceso de escritura aplicado  en el aula de clase  debe dar más importancia al contenido que a los problemas de ortografía y gramática. Estas reorientaciones de la enseñanza son las que se pretenden aplicar en este taller, con el fin de buscar un mejor aprendizaje del proceso de escritura.




MARCO TEÓRICO DE LA CRÓNICA:



“El reportaje es una fotografía de la realidad,
Mientras la crónica, una pintura”

Orlando Gamboa


¿Qué es la crónica?

Para poder definir la crónica es necesario hacer un paralelo entre esta y el reportaje, ya que como lo asegura Daniel Samper Pizano[1], las diferencias entre uno y otro género cada vez son más estrechas. El reportaje es una creación inmediata que busca trasmitir información objetiva sobre un hecho concreto. Mientras que, según Martín Vivaldi, la crónica se define como “una información interpretativa y valorativa de hechos noticiosos”[2]. De igual manera, el periodista Samper Pizano, concibe la crónica como una narración subjetiva basada en un acontecimiento real, que deja de ser un género de cifras, horas y fechas para emitir recuerdos y perspectivas propias. Lo anterior puede evidenciarse en los siguientes ejemplos:

Texto 1

A la 1:05 de la tarde del 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán, a quien se consideraba como el más firme candidato a la presidencia de Colombia por el partido Liberal, recibió tres impactos de bala que, posteriormente, le causarían la muerte. La Avenida Jiménez con carrera séptima, a unos pasos de la Iglesia San Francisco, fue testigo del inicio de uno de los hechos más recordados en la ciudad desde su fundación: El Bogotazo.[3]

Texto 2

Tres disparos de revólver sobre el cuerpo del jefe del Partido Liberal colombiano Jorge Eliecer Gaitán, hechos por Juan Roa Sierra a la una y cuarto de la tarde del viernes 9 de abril, los cuales produjeron la muerte del líder político a las dos menos cinco minutos de esa misma tarde, desencadenaron en todo el territorio de la República un movimiento de carácter revolucionario que no pudo ser dominado de manera concreta y absoluta sino siete días después, el viernes 16 de abril, primero del retorno al principio de la normalidad constitucional. En el curso de cuatros horas, de la una y media a las cinco y media de la tarde, se había apoderado el más dramático trance de la normalidad al caos que haya conocido la historia política de la nación.[4]

En el Texto 1, la manera en que el reportero narra los disparos es muy objetiva y fría, tanto que no hace referencia al arma que fulminó la vida del líder político sino que generaliza el momento con la frase “recibió tres impactos”, muy característica del hecho noticioso y del eufemismo de este. Por otro lado, en el texto 2 se narra y se trata de recrear el momento: iniciar con “tres disparos de revólver sobre el cuerpo del jefe del Partido Liberal colombiano Jorge Eliecer Gaitán”, capta la atención del lector al introducirlo de inmediato en la historia y le da un tono de crónica roja al referirse, con la palabra “disparo”, al arma, al ruido ensordecedor  y a la chispa que produce el gatillo accionado. En la crónica se destaca más el ambiente para involucrar al lector, lo que no hace el reportaje porque no necesita recrear el contexto.

A partir de lo anterior, se puede decir que la crónica se diferencia del reportaje por ser más subjetiva y permitir la participación del enunciador. En ambos casos se maneja información de hechos concretos, de este modo el cronista o reportero adquiere un compromiso con el lector, aunque no se evidencia de la misma forma: en el reportaje se debe guardar exactitud y precisión en los datos que se trasmiten, mientras que en la crónica, aunque sí se debe tener fidelidad con la información, esta no debe ser tan rígida, debido a que se puede componer la realidad[5]. Al respecto, Carlos Monsiváis define la crónica como la “reconstrucción literaria de sucesos o figuras, género donde el empeño formal domina sobre las urgencias informativas”[6]. Con referencia a esto, asegura Daniel Samper Pizano[7], que existen aportes de la literatura hacia la crónica, los cuales consisten en: la búsqueda de realidades simbólicas, la creación de personajes, la presencia de sensaciones, la identificación de un estilo pertinente y la subjetividad. Estos elementos hacen de la crónica un texto más accesible, que a partir de la ambientación y de la recreación de sucesos reales pretende “comprometer al lector con el texto, para hacerlo partícipe de una experiencia”[8]. Por esta razón, como asevera Gabriel García Márquez, “una crónica es un cuento que es verdad”[9]

Por otra parte, la crónica permite escribir sobre una gama más amplia de temas, pues no se restringe, como sí lo hace la noticia, a la redacción de hechos extraordinarios o de violencia, sino que pretende buscar en hechos cotidianos “realidades simbólicas”[10], para mostrar nuevas historias que trasciendan, que rompan esquemas y que muestren otras realidades significativas. Pues, como lo asegura Daniel Samper, el cronista no debe enfocarse únicamente en “lo raro, lo anómalo, lo insólito”[11], sino encontrar lo revelador en los pequeños detalles que pasan desapercibidos, pero que abren las posibilidades de mostrar otras realidades de una sociedad.


Historia de la crónica


Para abordar una perspectiva histórica de la crónica en Colombia es necesario comprender algunos aspectos evolutivos de este tipo de texto narrativo. Desde los hombres primitivos se vislumbra unos fines comunicativos, la idea de transmitir información a otros hombres sobre los hechos sucedidos hace que, como lo plantea Daniel Samper[12], recordar los acontecimientos haga parte de su vida social, es decir, que surja la crónica.

Como lo asegura el cronista colombiano Samper[13], la civilización que produjo los primeros textos designados como crónicas fueron los pueblos sumerios hacia el año 3000 y el 2000 a. C. La historia que se narra en sus textos corresponde a la época que pone fin a esta civilización. De allí surge también, como expone el mismo autor, el primer cronista, en el año 2400 a. C.

Además de lo anterior, en todo el mundo antiguo, como lo muestra Daniel Samper[14], se estaban escribiendo textos con el fin de narrar las historias de los pueblos: en el antiguo testamento se encuentran dos libros que aluden a las crónicas Libros de las crónicas o Paralipómenos. En Grecia se guardaban, durante el siglo III a.C, las historias de los más destacados reyes de Atenas en Marmor Parium, título otorgado por el hecho de estar escrito en mármol. Por otra lado,  en China, del siglo XVIII al siglo III a. C., se escribió la historia primitiva a partir de las crónicas. En el pueblo eslavo, al igual que en los pueblos nombrados anteriormente, su historia se guarda gracias a las crónicas. Y de la misma manera ocurrió en el medioevo y en la “América Indígena”[15], por lo tanto se puede concluir en este punto que la crónica fue útil, no solo durante años, sino durante siglos para dejar una evidencia de la historia de los pueblos. Es decir que en sus inicios, la crónica cumplía un papel netamente informativo, visión que fue transformada  como se explicará a continuación.

El libro titulado  Las nuevas crónicas de Indias es una muestra de la crónica escrita durante el periodo colonial, y más importante aún, de la evolución de este texto historiográfico, que, en muchas regiones del país “representa la única fuente de informaciones para el estudio de sus pobladores autóctonos”[16]. Basta recordar que los cronistas de indias eran extranjeros o criollos en estas tierras, situados en el siglo XVI que sufrieron el choque de su entorno con el de América Latina, con la naturaleza, con las costumbres y con la organización social, así como con la religión. Las primeras crónicas de esta época  fueron publicadas hasta 1571. Estas tuvieron un gran auge en dicha época debido a que “al establecer [España] una barrera a novelas y libros de caballerías, la crónica se convirtió en la gran literatura”[17]. Esta prohibición a la entrada de obras de ficción en América intensificó la lectura de la crónica.

Fabio Zambrano hace una distinción de la crónica en cuanto a su diferencia con otros tipos de textos históricos como “las visitas, los expedientes, los testamentos o los documentos de origen eclesiástico”[18]. Dice Zambrano que la crónica se caracteriza por una “ausencia de neutralidad en el relato, en razón de sus características como discurso organizado de los hechos vividos por el cronista”[19]. Desde sus inicios, la crónica en el Nuevo Reino se caracterizó por implicar directamente al cronista y por la explicitación de un punto de vista. Esto es evidente desde las primeras crónicas escritas en verso, como se muestra en la siguiente crónica escrita en elegía por Juan de Castellanos[20]:

Podríame vender yo por testigo
Sin gozar lo mejor de la mañana.
En el poso de Origua ó de Rodrigo,
Y el buen Pedro de Ursúa con cuartana,
Tomándole los pasos que ya digo
Gran ímpetu de gente comarcana,
Sobre paz y con fiebre fatigado,
Descalzo del un pié y otro calzado.

Otra importante característica que señala Zambrano es el hecho de que las aseveraciones y los juicios del cronista “expresan el espíritu de su tiempo”[21]. También esclarece que las primeras crónicas fueron de un marcado matiz religioso, con fines evangelizadores y moralizantes, situación que se propició, como lo hace notar Daniel Samper[22], por el auge de cronistas católicos en los siglos XVII Y XVIII en la Nueva Granada, como: Fray Bartolomé de las Casas, el obispo Fernández de Piedrahíta, el jesuita Manuel Rodríguez, el padre Pedro Tobar Buendía y el visitador de curatos Basilio Vicente Oviedo.

Fue hasta la primera mitad del siglo XVII, con Juan Rodríguez Freire, el primer cronista moderno del país,  que la crónica cambio su naturaleza religiosa y su perfil épico por una narración con fines historiadores. Daniel Samper dice al respecto: que “Con Rodríguez Freire aparece por primera vez el cronista que se propone cumplir un papel de historiador. No quiere convertir almas ni formar súbditos, sino contar la historia o, mejor aún, contar historias”[23], es decir, que hubo un cambio en el manejo del tema en la crónica, que permitió dejar de lado los fines evangelizadores anteriormente mencionados.

Su libro “El carnero” es considerado el padre de la crónica moderna colombiana y el primer intento de crónica roja periodística, es decir, aquella que con un lenguaje natural relata experiencias humanas que trasgreden las leyes. Freire se interesó por hablar de personajes comunes, de la intimidad de las personas y de los acontecimientos ocurridos a su comunidad estableciendo el “cronicón de villa”. Sus narraciones, aunque sencillas, tienen un sentido crítico haciendo uso del humor y la ironía, así como de recursos propios del periodismo, tales como los diálogos entre personajes, la creación de expectativas, la retención intencional de datos, el detallismo y el suspenso, elementos de su crónica que Daniel Samper[24] hace notar en su texto La crónica en la historia de Colombia.

Por otra parte, como lo anota Darío Jaramillo Agudelo[25], durante la segunda mitad del siglo XX nacen los clásicos modernos de la crónica, como Daniel Samper Pizano, Alfredo Molano Bravo, García Márquez, Tomás Eloy Martínez, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, entre otros, que se han convertido en padres y representantes del periodismo narrativo. Estos grandes escritores latinoamericanos, como lo asegura el mismo autor[26], ostentan un gran número de excelentes crónicas gracias al espacio que ofrecen revistas como SoHo, El malpensante, Gatopardo, Etiqueta negra, entre otras, que se preocupan por reunir sus trabajos. “Esto significa que ya este Parnaso tiene una identidad propia y un propio santoral”[27], que la crónica cuenta con un espacio y un mercado propio, por medio del cual puede mostrar la realidad de la sociedad y sus puntos de vista acerca de las diferentes temáticas que enfrentan.

Una vez establecido este bosquejo de la historia de la crónica se evidencia que este género narrativo, aunque tiene una tradición desde la antigüedad, retoma fuerza y empieza a caracterizarse como un género independiente hasta mediados del siglo XX. A partir de esta época la crónica se convierte en un texto no solo periodístico y noticioso con fines informativos, sino en un texto que busca recrear la realidad por medio de un lenguaje literario que la enriquece  a través de la caracterización de los personajes y de la ambientación de los espacio.   



INDICADORES DE LOGRO


El estudiante:

  • Escribe un texto final a partir del proceso de escritura: planificación, textualización y revisión. 
  • Escribe un borrador donde estructura sus ideas acerca de la temática a tratar.
  • Reescribe su texto a partir de las correcciones de forma y contenido.
  • Redacta un texto final que cumple con las características de la crónica.
  • Redacta sus textos con autonomía e interés.


PROGRAMA DE ACTIVIDADES
METODOLOGÍA


FECHA
ACTIVIDAD
DESCRIPCIÓN


6 de junio


Creación del blog
Los estudiantes tuvieron su primer ejercicio de escritura en el taller: ingresaron al Blog un escrito corto sobre sus datos personales, sus gustos y sus disgustos, también se subió una fotografía de cada uno de ellos.

Semana del 11 al 15 de junio


Autobiografía
El segundo ejercicio de escritura que realizaron los estudiantes fue la redacción de su autobiografía con el fin de hacer un diagnóstico de su producción escrita, además, este ejercicio sirvió como motivación a recordar y a escribir.

Semana del 9 al 14 de julio

Escritura de la primera crónica
En esta primera crónica no se dieron pautas concretas acerca de la escritura de la crónica, (coma,) pues se quería ver qué entendía los estudiantes por crónica. No se les dio ningún ejemplo de crónica.




21 de julio




Encuentro integración
Este encuentro se hizo con el propósito de que los estudiantes se conocieran y compartieran las crónicas que habían escrito. Leyeron su respectivo texto, luego se les leyó la crónica titulada Un día con los muertos, escrita por el maestro Wilson Gómez. A partir de esta lectura se explicaron las generalidades y características de la crónica para que ellos tuvieran una mejor idea en su próximo escrito. Finalmente, y como ejercicio de integración, realizamos una cartelera con el nombre del grupo y se repartió un refrigerio.

23 de julio

Criterio de corrección de la primera crónica
El grupo de trabajo definió, según el libro de Daniel Cassani, Reparar la Escritura, las marcas de corrección y el significado de cada una para la primera corrección.


23 de julio


Corrección de la primera crónica
La corrección de esta primera crónica permitió identificar las dificultades de los estudiantes en el proceso de escritura. La corrección se hizo uno a uno, tutor con estudiante, y se remarcaron las destrezas y las falencias.







30 de julio







Criterios de trabajo
(Rejilla de evaluación)
El grupo de trabajo se reunió para establecer los ítems de la rejilla de evaluación con el fin de  tener una guía para dar un juicio valorativo al trabajo de cada estudiante. Además, se definió el tema de la segunda crónica que fue: “Mi primera vez (en algo)” ya que este permite una libre elección del hecho a contar, solo con la condición de que sea su primera vez.  Finalmente  se definieron las crónicas que serían leídas antes de iniciar el segundo ejercicio de escritura:
  •      Mi papá me ayudó a cruzar la meta por Derek Redmond.
  •       El olvido a puertas por Diego Alejandro Mantilla

Debido a los diferentes horarios de disponibilidad de los jóvenes, fue imposible reunirlos a todos, por esta razón, se dividieron en dos grupos, uno de dos y otro de cuatro. De esta forma se trabajó la escritura de la segunda crónica.


Semana del 6 al 11 de agosto

Escritura de la crónica: “La primera vez que…”
La actividad se inició con la lectura de las crónicas establecidas, luego se socializó la rejilla de evaluación junto con los estudiantes y  se hizo énfasis en el proceso de escritura que incluye: Planeación, Textualización y Revisión.

18 de agosto
Corrección de la crónica: “La primera vez que…”
Una vez terminado el borrador se hizo revisión del mismo, utilizando las marcas de corrección establecidas. Además, se enfatizó en la forma y la estructura del texto.

Semana del 20 al 25 de agosto

Reescritura de la crónica: “La primera vez que…”
Se revisaron, de manera individual, las correcciones de cada texto, y a partir de las explicaciones correspondientes los jóvenes iniciaron la reelaboración del trabajo escrito.

27 de agosto
Corrección del segundo borrador de la crónica: “La primera vez que…”
Esta segunda corrección se enfocó en el contenido, con el fin de que los jóvenes enriquecieran su texto con más información, valoraciones, descripciones, etc., para fortalecer la competencia poética.
Semana del 27 de agosto al 1 de septiembre.

Texto final de la crónica: “La primera vez que…”
A partir de las correcciones de contenido los estudiantes elaboraron el texto final de su crónica. De esta manera se culminó el proceso de planificación, textualización y revisión.



REJILLA DE EVALUACIÓN



      CALIFICACIÓN


CRITERIOS
AVANZADO
SATISFACTORIO
BÁSICO
INSUFICIENTE








PERTINENCIA DEL TEXTO
La crónica presenta una introducción  atractiva para el lector en la que enuncia un suceso real narrado cronológicamente, es decir, en el orden lineal del tiempo. Los hechos relatados se fundamentan con el buen uso de la información. La crónica contiene valoraciones que son interesantes y coherentes. Describe con detalle la ambientación y los personajes y, al final, logra sintetizar el hecho.
Presenta una introducción atractiva  para el lector en la que enuncia un suceso real narrado cronológicamente, es decir, en el orden lineal del tiempo.  Los hechos relatados se fundamentan con el buen uso de la información. Las valoraciones son interesantes y coherentes, sin embargo, falta detallar más la ambientación y los personajes. Al final, logra dar síntesis al hecho.
Presenta una introducción muy superficial sobre el suceso. Los hechos tienen un orden cronológico. No hace un buen uso de la información. Faltan aportes personales del cronista para darle al escrito un carácter más original.   Detalla muy levemente el ambiente y los personajes y, al final, falta sintetizar el hecho.
No presenta una introducción sobre el suceso. Los hechos no tienen un orden cronológico y falta información. La crónica carece de detalles sobre el ambiente y los personajes, Al final no hay síntesis sobre el hecho.




ESTRUCTURA






Inicia la crónica con un título acorde al contenido. Escribe una introducción del tema que informa al lector sus generalidades. Así mismo, en los siguientes párrafos desarrolla el tema y, al final, logra concluir el hecho.
Los diálogos, si los hay, son comprensibles, concisos y de acuerdo a la temática.
Inicia la crónica con un título acorde al contenido. La introducción maneja información adecuada para situar al lector. Así mismo, en los siguientes párrafos desarrolla el tema, pero no logra concluir con la síntesis del hecho.
Los diálogos, si los hay, son superficiales y aislados.
Inicia la crónica con un título acorde al contenido. Hay una introducción muy superficial, que no logra informar al lector sobre sus generalidades. En los siguientes párrafos no hay un desarrollo completo del tema. Al final no logra concluirr el hecho.
Los diálogos, si los hay, son superficiales y aislados.
El título no tiene relación con la temática tratada. La introducción es escueta y carece de coherencia, así como de información esencial para situar al lector. No desarrolla el tema y el texto no presenta conclusión.



GRAMÁTICA Y ORTOGRAFÍA
La estructura oracional cumple con un orden sintáctico que da coherencia y cohesión a las ideas. Además, utiliza las normas ortográficas y de puntuación de manera adecuada.
La estructura oracional cumple con un orden sintáctico que da coherencia y cohesión a las ideas. Además, aunque utiliza las normas ortográficas, el texto presenta problemas de puntuación.
La estructura oracional cumple con un orden sintáctico que da coherencia y cohesión a las ideas, pero no  utiliza las normas ortográficas y el texto presenta problemas de puntuación.
El texto carece de coherencia y cohesión ya que la estructura oracional carece de un orden sintáctico. Además, no utiliza las normas de ortografía y puntuación.



COHERENCIA Y COHERIÓN
EL texto presenta coherencia y cohesión, es decir, que los enunciados hacen referencia a un mismo tema y se relacionan entre sí a partir del léxico y la gramática.  Por lo tanto hace buen uso de los conectores y se identifica la intención discursiva que corresponde a la crónica.
EL texto presenta coherencia pero escasa cohesión. Es decir, que los enunciados hacen referencia a un mismo tema, pero alguno no se relacionan entre sí. Por lo tanto, no hace buen uso de los conectores aunque se  identifica la intención discursiva que corresponde a la crónica.
El texto presenta poca coherencia y cohesión. Es decir, que los enunciados no siempre corresponden al mismo tema y algunos no se relacionan entre sí. Por lo tanto, no hace buen uso de los conectores ni se identifica claramente la intención discursiva que corresponde a la crónica.
El texto no tiene coherencia ni cohesión.




MANEJO DEL LENGUAJE
El estudiante hace uso del léxico pertinente según las exigencias del contexto y de la temática. El significado de los vocablos utilizados en las descripciones es adecuado y expresa lo que el estudiante desea transmitir. Hace uso de la primera y la tercera persona del singular. Por último, el lenguaje es fluido, lo que permite que la producción discursiva siga el hilo temático.
El estudiante hace uso del léxico pertinente según las exigencias del contexto y de la temática. La producción discursiva sige el hilo temático y hace uso de la primera y la tercera persona del singular. Sin embargo, tiene dificultades para encontrar los términos precisos que nombran y caracterizan los objetos.
El estudiante no cuenta con el vocabulario suficiente para lograr un texto fluido y claro, cae en la repetición y acumulación de términos.  Aunque hay descripciones, estas son muy superficiales e imprecisas.
El léxico utilizado por el estudiante no es preciso, por esta razón la producción discursiva no sigue el hilo temático. Tampoco hace descripciones que enriquezcan su texto.

CREATIVIDAD

La crónica presenta detalles y descripciones de una realidad recreada a partir de un lenguaje poético. Además, el texto es atractivo al lector por su originalidad y estilo.
Aunque el estudiante presenta la crónica con detalles y descripciones de una realidad recreada a partir de un lenguaje poético, el texto carece de originalidad y estilo.
El estudiante presenta una crónica con escasos detalles y pocas descripciones. Además el texto no muestra originalidad ni un estilo definido.
EL estudiante presenta un texto sin detalles ni descripciones. Además el texto carece de originalidad y estilo.





CONCLUSIONES


Terminado el taller de escritura se puede concluir que:

  • Las didácticas en la enseñanza hacen que los estudiantes se integren y sientan el gusto por la lectura y la escritura, ya sea de crónicas o de otro tipo de textos.
  • La aplicación del proceso de escritura: planificación, textualización y revisión permite mejorar la producción textual de los estudiantes, tanto así que ellos mismos llegan a identificar sus errores, para reelaborar sus textos.
  • La crónica, por su enfoque narrativo,  le permite al alumno desarrollar destrezas metacognitivas dado el carácter personal del escrito. La mezcla de  ideas propias con la información externa de un hecho particular implica un proceso mental reflexivo que involucra la personalidad psíquica del autor, ésta es, en últimas, la que define el estilo y la creatividad que caracteriza este tipo de texto.
  • La crónica permite explorar los gustos e inclinaciones literarias del alumno, ya que en el proceso de escritura  recurre a temas que llaman su atención o que hacen parte de su vida. Esta posibilidad no solo aumenta su gusto por la escritura, sino que le permite un autoconocimiento sobre las habilidades que podría potenciar a lo largo de su vida.
  • El proceso de escritura debe enriquecerse con lectura, debido a que esta actividad aumenta las perspectivas del estudiante y enriquece sus conocimientos.
  • Los estudiantes de secundaria están muy apartados de la lectura y de la escritura, debido a que se les dificulta hacer una descripción o caracterizar un personaje para ambientar el texto. 





BIBLIOGRAFÍA

JARAMILLO AGUDELO, Darío. Collage sobre la crónica latinoamericana del siglo veintiuno. En: “Antología de crónica Latinoamericana actual”.  Disponible en: http://www.alfaguara.com/uploads/ficheros/libro/primeras-paginas/201201/primeras-paginas-antologi-cronica-latinoamericana-actual_1.pdf. Consultado: 23 de agosto de 2012.

SALCEDO RAMOS, Alberto. La crónica: el rostro humano de la noticia. Disponible en: http://bicentenario.fnpi.org/meteriales/la_cronica_el_rostro_humano_de_la_noticia.pdf. Consultado: 15 de julio de 2012
SAMPER PIZANO, Daniel. La crónica en la historia de Colombia. En: “Antología de grandes crónicas colombianas”. Tomo I, 1529 – 1948”.  Bogotá, Aguilar, 2007.

SAMPER PIZANO, Daniel. Prólogo. En: “Antología de grandes crónicas colombianas”. Tomo II, 1949 – 2007”.  Bogotá, Aguilar, 2007.

TÉLLEZ, Hernando. El 9 de abril de 1948. La noche quedó atrás. En: SAMPER PIZANO, Daniel. “Antología de grandes crónicas colombianas. Tomo I, 1529 – 1948”. Bogotá, Aguilar, 2007.

ZAMBRANO, Fabio. Prólogo. En: “Nuevas crónicas de Indias”. Bogotá, Imprenta Nacional de Colombia, 1997.
9 de abril: El Bogotazo. Disponible en: http://www.colombiaaprende.edu.co/html/home/1592/article-122701.html, consultado: 4 de junio de 2012.





[1] SAMPER PIZANO, Daniel. Prólogo. En: “Antología de grandes crónicas colombianas”. Tomo II, 1949 – 2007”.  Bogotá, Aguilar, 2007. Pág.: 18
[2] SALCEDO RAMOS, Alberto. La crónica: el rostro humano de la noticia. Pág.: 1. Disponible en: http://bicentenario.fnpi.org/meteriales/la_cronica_el_rostro_humano_de_la_noticia.pdf. Consultado: 15 de julio de 2012
[3] 9 de abril: El Bogotazo. Disponible en: http://www.colombiaaprende.edu.co/html/home/1592/article-122701.html, consultado: 4 de junio de 2012.
[4] TÉLLEZ, Hernando. El 9 de abril de 1948. La noche quedó atrás. En: SAMPER PIZANO, Daniel. “Antología de grandes crónicas colombianas. Tomo I, 1529 – 1948”. Bogotá, Aguilar, 2007. Pág.: 410.
[5] SALCEDO RAMOS, Alberto. Op. Cit.
[6]  JARAMILLO AGUDELO, Darío. Collage sobre la crónica latinoamericana del siglo veintiuno. En: “Antología de crónica Latinoamericana actual”. Pág.: 12. Disponible en: http://www.alfaguara.com/uploads/ficheros/libro/primeras-paginas/201201/primeras-paginas-antologi-cronica-latinoamericana-actual_1.pdf. Consultado: 23 de agosto de 2012.
[7] SAMPER PIZANO, Daniel. Tomo II. Op. cit. Pág.: 40 – 45.
[8] Ibíd. Pág.: 40.
[9] JARAMILLO AGUDELO, Darío. Op. Cit. Pág.: 16
[10] SIMS, Norman. Los periodistas literarios, o el arte del reportaje personal. Citado por SAMPER PIZANO, Daniel. Tomo II. Op. cit. Pág.: 41
[11] Ibíd. Pág.: 46
[12] SAMPER PIZANO, Daniel. La crónica en la historia de Colombia. En: “Antología de grandes crónicas colombianas”. Tomo I, 1529 – 1948”.  Bogotá, Aguilar, 2007. Pág.: 15
[13] Ibíd. Pág.: 16
[14] Ibíd. Pág.: 17 - 19
[15] Ibíd. Pág.: 19
[16] ZAMBRANO, Fabio. Prólogo. En: “Nuevas crónicas de Indias”. Bogotá, Imprenta Nacional de Colombia, 1997. Pág.: VII.
[17] SAMPER PIZANO, Daniel. Tomo I. Op. Cit. Pág.: 27
[18] ZAMBRANO, Fabio. Op.cit. Pág.: VII
[19] Ibíd. Pág.: VII
[20] DE CASTELLANOS, Juan. Elegías de Varones Ilustres de Indias. Citado en ZAMBRANO, Fabio. Op. Cit. Pág.: 2.
[21] ZAMBRANO, Fabio. Op. Cit. Pág.: VIII
[22] SAMPER PIZANO, DANIEL. TOMO I. Op. Cit. Pág.: 29
[23] Ibíd. Pág.: 30
[24] Ibíd. Pág.: 31
[25] JARAMILLO AGUDELO, Darío. Op. cit. Pág.: 13
[26] Ibíd. Pág.: 14
[27] Ibíd. Pág.: 14

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