lunes, 27 de agosto de 2012

CORRECCIÓN DEL SEGUNDO BORRADOR DE LA CRÓNICA "La primera vez que..."

MARÍA FERNANDA SANDOVAL QUIÑONEZ


MI GRAN PÉRDIDA

Era un día soleado, un poco caluroso, para cualquier persona era un día perfecto para ir de paseo, ir a piscina o disfrutar de un grandioso día familiar, pero lastimosamente todo ese panorama no concordaba con lo que sucedía dentro de mí ni con lo que estaba pasando en mi familia. Fue el 7 de agosto de 2008, mi nonito ya venía presentando serios problemas de salud, estaba luchando contra una neumonía que lo indisponía. Yo estaba donde mi tío Mario con mi hermana, mi tía y mi prima, ya era la hora del almuerzo y decidimos bajar a la casa de mi nona. Apenas llegamos, Nefer, un amigo de la familia, entró a preguntar por mi nono, cuando inesperadamente sonó el teléfono, era mi mami, quien estaba acompañando a mi nono en la clínica junto con el resto de la familia. Mi tía contestó, después de tener el teléfono en la oreja por aproximadamente unos diez segundos sin decir nada, lo colgó y soltó en llanto. Me quedé mirándola fijamente, presentía que algo malo había sucedido, pero guardaba la esperanza de que no fuera lo que me imaginaba.

Me dieron la noticia, mi tía fue la encargada, sentí que todo se me bajaba, quedé en shock. A mi mente se vinieron innumerables recuerdos sobre él, me acordé de su sonrisa, de sus abrazos, de los momentos que pasé junto a él. Quería pensar que era mentira, que eso no estaba sucediendo, pero era imposible, lo irremediable había ocurrido. En mi familia ya habían sucedido casos similares, pero fue hace mucho tiempo, yo estaba muy chiquita y no lo recuerdo.

Mi nonito había muerto y yo tenía que aceptarlo. Nunca había sentido eso, no podía ocultar mi llanto, mi tristeza, sólo pensaba en que no lo volvería a ver, en que no lo volvería a abrazar, en que ese abuelito que amaba, que me demostraba su amor, que me compraba bombombunes, que siempre disfrutaba de mi presencia, que se emocionaba por mis logros y sufría por mis tristezas se había ido y sólo lo volvería a ver en fotos, en sueños o en mis recuerdos.

Por la tarde llegó mi mami, estaba un poco afectada pero ella trataba de controlarse por nosotras, para no preocuparnos más. Se arreglaron, se vistieron y se fueron a la funeraria, yo me quedé con mi tía en la casa, aunque ya tenía conciencia de lo que pasaba, mi mami decidió que era mejor que no fuera. En la funeraria, según lo cuenta mi mami, poco a poco fue llegando toda la familia, porque aunque es decepcionante, la familia se reúne cuando se pierde un miembro de ella.

Al día siguiente fue la misa en la iglesia del Mutis, yo me arreglé y me vestí de negro, como es usual en estos casos. Cuando comenzó la misa y entraron el cajón donde descansaba el cuerpo de mi nono, otra vez sentí esa sensación horrible, ese nudo en la garganta que no me dejaba aguantar el llanto. Sentía desespero de saber que ahí, delante mío estaba mi nono, pero que no podía verme, escucharme, sentirme, que no podía abrazarlo ni recordarle cuánto lo quería.

Al finalizar la misa todos se fueron al cementerio, pero yo decidí irme para la casa, quería recordar a mi nono como lo conocí, como la última vez que lo vi y no con la imagen de la tierra cayendo encima de su cajón y dejándolo sepultado en ese pasto.

Ya han pasado cuatro años desde su partida, pero cada aniversario de su muerte lo recuerdo como mi nono querido y aún hoy, escribiendo estas líneas, me da nostalgia y siento que me encantaría tener la posibilidad de volver a verlo y sentirlo.


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  •   Haces descripciones muy precisas sobre lo ocurrido.
  • El texto es coherente, ¡buen trabajo!
  •  Mejoraste
  • Atención a la estructuración de algunas frases.
  • Puedes aumentar tus valoraciones sobre lo ocurrido.



 SILVIA JULIANA SANDOVAL QUIÑONEZ


MI PRIMERA PIJAMADA

Un día de 2010, en una madrugada fría y opaca  como era muy común, desperté entre somnolienta y feliz ya que sabía que iba a ser un día muy especial. Por un lado tenía un esperado paseo que había armado el colegio y, por otro, mi mayor causa de felicidad en este día era que mi mejor amiga tendría una pijamada conmigo y se quedaría todo el fin de semana jugando y divirtiéndose en mi casa.

Era una ocasión muy esperada para mí ya que había sido aplazada por mucho tiempo. Las llamadas a su casa todos los días para ver si sus padres la dejarían ir era mi mayor preocupación, me inquietaba la idea de que no la dejaran venir. Por suerte esto nunca sucedió, todo estaba por hecho, mi amiga se quedaría en mi casa.


Después de salir de mi casaa como era común todos los días para coger la ruta que me lleva al colegio, me subí muy emocionada y encontré que mi amiga Mafe me tenía un puesto guardado en el cual me senté con ansias de lo que me esperaba para ese día. Al llegar a mi salón, todas las niñas estaban ansiosas por irnos al paseo pero yo solo seguía pensando en la pijamada que era mi momento esperado. Cuando por fin llegamos al paseo todas se bajaron  muy felices. Hicimos una caminata, miramos árboles y animales hasta que después por fin volvimos al colegio para volver a nuestras casas. Cada una se fue en su transporte y acordamos encontrarnos en mi casa en la tarde.

Luego de esperar demasiado tocaron mi puerta, con una gran emoción abrí y abracé a mi amiga e inmediatamente empezamos a jugar. Se instaló en mi habitación y empezamos a hablar. Mafe iba muy descomplicada con su cabello suelto, un pantalón licra y una camisa de tela suave. Como ese día que era su llegada era tardecito, como las seis, decidimos comer y acostarnos a dormir.

A la mañana siguiente nos levantamos muy temprano, desayunamos, reposamos y no esperamos para irnos a la piscina, nos pusimos los trajes de baño y nos fuimos inmediatamente. El lugar estaba solo, soleado y a la vez fresco, estábamos felices porque tendríamos toda la piscina para nosotras solas por varias horas. Cuando llegamos a la casa lo único que queríamos era dormir ya que estábamos rendidas por lo que habíamos nadado y jugado. Después de comer nos fuimos a dormir.

Al otro día nos despertamos con mucha energía, desayunamos y nos pusimos a jugar con mi  wii todo el día. Jugamos deportes como tenis y boxeo, aunque también jugamos Mario, juegos de carreras y muchos más. En la tarde, como a las 6:00 o 6:30 pm, decidimos salir con mis papis y con mi amiga a comer una hamburguesa en el corral, estaba deliciosa. Después volvimos a la casa ya a dormir porque era muy tarde. Al día siguiente y último día de nuestra grandiosa pijamada, después de haber desayunado, lavamos y arreglamos el jacuzzi para meternos toda la mañana. Nos divertimos y disfrutamos mucho ese rato. Tiempo después nos bañamos, almorzamos y se acercaba el momento en que recogerían a mi amiga. Minutos después su mamá llegó a recogerla, nos despedimos con un fuerte abrazo, yo le agradecí por haber compartido esos días conmigo. Así terminó mi primera pijamada. 


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·         El texto es mucho más coherente que la vez anterior. ¡Buen trabajo!
·         Felicitaciones por el uso de los signos de puntuación.
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·         Atención al uso de algunas palabras que se usan más en la expresión oral que en la escrita.
·         Podrías hacer más valoraciones o describir más algunos de los momentos compartidos con tu amiga, por ejemplo, cuando estuvieron en el jacuzzi.
·         Recuerda que el uso de conectoras apropiados es fundamental para la comprensión del texto.



YADY PAOLA ESPEJO VELÁSQUEZ






CRISTOPHER JANNCARLO ARENAS PRADA

















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